¿Ministerio de la igualdad?
Joajana…El ministerio de la igualdad empieza en casa, donde las mujeres somos el primer eslabón de la cadena del machismo, ya que seguimos permitiendo que las cosas no cambien.
Mi hermana tiene la suerte de que sea su marido el que haga la comida, y ¿sabéis cual es la opinión del resto de las mujeres de la familia? Que tiene mucha suerte, porque no sabe cocinar y al marido no le importa.
Un cuñado mío, suele reunirse los viernes con sus amigos después de salir del trabajo, puede llegar con algunas copas y no importa a qué hora, la juerga al día siguiente de sus hermanos es preguntarle ¿Qué? ¿Hubo bronca? por supuesto en tono jocoso.
Sin embargo cuando es su mujer la que sale de copas con sus amigas, la cosa cambia, porque parece que tiene mucho morro, deja abandonado a su marido y a sus hijos.
A mi tía le gusta mucho tomarse unos vinos al salir del trabajo, antes de llegar a casa y someterse al trabajo casero, en su familia de padres, hermanos y sobrinos, sus hermanos hablan de una “borracha”, por hacer lo que hacen la mayoría de ellos antes de ir a casa.
Se nos va a prohibir el toples a las mujeres, porque los hombres llevan toda la vida haciendo toples y nadie les ha dicho nada.
En varios países se ha prohibido el burka, incluso en ciudades donde no existen mujeres que lo lleven.
La mayoría de las mujeres, por compasión, miedo, vergüenza o porque tardamos mucho en excitarnos, hemos fingido alguna vez un orgasmo, cuando pocos hombres se “cortan” por nosotras y para mas machismo, los sexólogos argumentan que fingir un 10 % de los orgasmos no está mal, si el 90 % restante es efectivo.
Ese mismo porcentaje 10%, de las faenas del hogar hechas por un hombre, a nosotras nos parece un logro, y el 90% de las labores domesticas nos las “comemos” encantadas.
La primera vez que la madre un primo mío de 17 años, creyó que iba a dejar de ser virgen con una guapa rubia, se lo contó a todos sus hermanos como algo sensacional.
No solo le pareció estupendo, sino que le pagó el viaje y la estancia para ver a la rubia a pesar de estar en el paro.
Ella misma con su sobrina de 17 años al encontrarle un condón en el bolso, la llamó de todo (menos bonita) e inmediatamente se lo dijo a su padre con intención de que la castigara.
Nosotras mismas seguimos llamando “fáciles” a nuestras amigas, las que se acuestan con más de los hombres que nosotras juzgamos permitidos, sin embargo si nuestro hijo va con unas y con otras nos sale esa frase tan maravillosa de “hace bien, está en la edad”.
Seguimos comprando camiones, coches a nuestros hijos y disfrazándolos de Superman y Batman mientras vestimos de princesas a nuestras hijas, y las contemplamos satisfechas de ver cómo juegan con sus preciosas cocinitas a ser mamá.
Sería interminable la lista de machismo que llevamos dentro, mientras nosotras no cambiemos, los hombres seguirán creyéndose los reyes del mundo, ya que así se lo hemos enseñado.
domingo, 5 de septiembre de 2010
martes, 29 de junio de 2010
¿Para qué?
Realmente no sé muy bien para qué sirve la nueva web del Ministerio de Igualdad de Búsqueda de recursos de apoyo y prevención en casos de violencia de género, dado que la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía o el cuartel de la Guardia Civil son los lugares desde los que comenzar el proceso. Hay quien recurre a los centros de información a la mujer sí o incluso a servicios sociales en los ayuntamientos. Cierto que toda información es poca, pero... a fin de cuentas poner a disposición de posibles maltratadores las direcciones de asociaciones de mujeres separadas me parece un tanto peligroso.
No sé qué opináis vosotros, pero yo recuerdo cómo en un ayuntamiento se acordó habilitar una casa de acogida y, para hacerse la foto, los políticos de turno cacarearon a los cuatro vientos cuál era la dirección de la misma. Ya de puestos podrían haber creado una jaulita, de esas medievales, y colgarla en la plaza pública con la presunta maltratada dentro, que así, si hay un ataque, malo será que no haya quien la defienda, ya que está a la vista de todos y protegida por los barrotes. A fin de cuentas la protección inicial que se ofrece implica siempre reducir la libertad de movimientos de la presunta víctima.
Creo que el avance real no radica en publicar los recursos existentes, sino más bien en potenciarlos y favorecer su efectividad.
No sé qué opináis vosotros, pero yo recuerdo cómo en un ayuntamiento se acordó habilitar una casa de acogida y, para hacerse la foto, los políticos de turno cacarearon a los cuatro vientos cuál era la dirección de la misma. Ya de puestos podrían haber creado una jaulita, de esas medievales, y colgarla en la plaza pública con la presunta maltratada dentro, que así, si hay un ataque, malo será que no haya quien la defienda, ya que está a la vista de todos y protegida por los barrotes. A fin de cuentas la protección inicial que se ofrece implica siempre reducir la libertad de movimientos de la presunta víctima.
Creo que el avance real no radica en publicar los recursos existentes, sino más bien en potenciarlos y favorecer su efectividad.
jueves, 3 de junio de 2010
El amor es para los valientes
El hombre, el ser humano, valiente no es el que alza más la voz, tampoco el que insulta, ni siquiera el que levanta la mano y mucho menos el que la usa como arma. El hombre, el ser humano, valiente es aquél que tiene el arrojo suficiente para amar aún sin ser correspondido o incluso aquél que busca la felicidad de quienes lo rodean sin esperar nada a cambio. Sólo quien es capaz de amar sin peros será plenamente amado. ¿Tenemos el valor sufienciente como para intentar ser felices?
domingo, 18 de abril de 2010
Mi mamá me mima

Juan está en mi clase. Lo envidio, francamente. Siempre es invitado a todos los cumpleaños. Nunca está solo. Ni triste. Lleva su desayuno al colegio. Y juega sin problemas.
Pero no sólo envidio a Juan. También está Roberto, Pedro, Alvaro, Sara, Mónica...Todos son compañeros míos. Y yo... no puedo sentir como ellos. No puedo.
Sus madres siempre van a recogerlos. Les acarician el pelo mientras les dan un beso antes de entrar a clase. Les preparan el desayuno. Cuidan de ellos.
Yo me levanto una hora antes que lo hacen ellos.
Me ducho solo. Me preparo la ropa solo. Mi desayuno...y el de mi madre. La ayudo a incorporarse en la cama. Le acaricio el cabello antes de despedirme para ir al cole. Cuido de ella...hasta que viene la cuidadora y yo me voy a clase.
Mi madre no es como las otras madres. Mi padre tampoco es como los otros padres. Gracias a él ella está inválida. La última paliza fue...brutal.
Gracias a mi padre ella y yo no seremos los mismos.
Cuando sea mayor quiero ser mago o héroe. Para que no haya en la calle monstruos como él.
lunes, 5 de abril de 2010
Nosotros hacemos campañas, pero muchas siguen muriendo
Algo falla en las campañas o eso me dice el locutor del telediario o el de los informativos de la radio o el cronista de periódicos y revistas. Algo falla cuando hay jornadas de récord en cuanto a asesinatos de mujeres. Asesinatos perpetrados como los primeros que se empezaron a catalogar como de violencia de género o doméstica. De aquella ni siquiera se había llegado a consenso sobre cómo clasificarlos. Un hombre mata a su mujer y después se suicida. Y ahí escuchábamos en la calle aquel típico: "Podría haber empezado suicidándose él". Que, a fin de cuentas, tampoco es solución.
Algo falla y es innegable. No sé si se trata de la frecuencia del lanzamiento de consignas o del contenido de las mismas. Las tradicionales apelaban a la víctima a la que le insistían en un denuncia o en un hazlo por ellos, por tus hijos. Ahora también se interpela al resto de la sociedad con el ante el maltrato tolerancia cero o un sácale tarjeta roja (no todos los hombres son fanáticos del fútbol). Pero qué hay de los contenidos que a diario pueden ver nuestros hijos en los medios de entretenimiento. Y como ellos también pueden ver esos contenidos los maltratadores. Y esos contenidos nos muestran conductas violentas que no se recriminan, sino que forman parte de tramas. Eso sí, luego nos advierten de que un contenido erótico es no apto para menores. Una expresión del amor (o de las ganas) es tildado de inadecuado, mientras que la violencia se permite casi a todos los públicos.
Tampoco se hacen campañas en las que se explique cómo ha de ser el trato entre personas o cuándo la barrera del respeto se ha derribado. Y a veces hasta escuchamos aquello de que: el que algo quiere algo le cuesta y ha de aceptar determinadas cuestiones y "aguantar" para, por ejemplo, medrar en el trabajo.
También me produce hartazgo escuchar el manido: "la mujer lo tiene más difícil". Efectivamente, si vamos ya con esa predisposición, lo factible nos resultará prácticamente imposible. Nos ponemos trabas y aceptamos humillaciones, y luego creemos que un simple mensaje de "Denuncia", seguido de mensajes del tipo: "La víctima ya había denunciado anteriormente y era beneficiaria de una orden de alejamiento" nos van a convencer de que denunciar sirve para algo. Y debería servir, pero no hay medios. Sigue sin haber medios para proteger a las víctimas reales. Y sigue sin haber un trabajo real para educar desde la base en igualdad y respeto. El respeto es algo que ya no se inculca. Sólo hay que ver cómo se dirigen los niños a sus padres y maestros. Cómo vamos a pretender que algún día se conviertan en adultos. Lo serán, claro, físicamente. Pero serán incapaces de comportarse como tales si no nos ponemos manos a la obra y educamos en respeto, igualdad y valores. El niño es niño y necesita un guía. No nos podemos olvidar de que para ayudarle a escoger su camino antes debemos mostrarle sus opciones.
En fin, que nos falta eficacia en el mensaje, ya sea a la hora de transmitirlo o a la hora de escoger qué emitir; y nos falta contundencia en la base.
Algo falla y es innegable. No sé si se trata de la frecuencia del lanzamiento de consignas o del contenido de las mismas. Las tradicionales apelaban a la víctima a la que le insistían en un denuncia o en un hazlo por ellos, por tus hijos. Ahora también se interpela al resto de la sociedad con el ante el maltrato tolerancia cero o un sácale tarjeta roja (no todos los hombres son fanáticos del fútbol). Pero qué hay de los contenidos que a diario pueden ver nuestros hijos en los medios de entretenimiento. Y como ellos también pueden ver esos contenidos los maltratadores. Y esos contenidos nos muestran conductas violentas que no se recriminan, sino que forman parte de tramas. Eso sí, luego nos advierten de que un contenido erótico es no apto para menores. Una expresión del amor (o de las ganas) es tildado de inadecuado, mientras que la violencia se permite casi a todos los públicos.
Tampoco se hacen campañas en las que se explique cómo ha de ser el trato entre personas o cuándo la barrera del respeto se ha derribado. Y a veces hasta escuchamos aquello de que: el que algo quiere algo le cuesta y ha de aceptar determinadas cuestiones y "aguantar" para, por ejemplo, medrar en el trabajo.
También me produce hartazgo escuchar el manido: "la mujer lo tiene más difícil". Efectivamente, si vamos ya con esa predisposición, lo factible nos resultará prácticamente imposible. Nos ponemos trabas y aceptamos humillaciones, y luego creemos que un simple mensaje de "Denuncia", seguido de mensajes del tipo: "La víctima ya había denunciado anteriormente y era beneficiaria de una orden de alejamiento" nos van a convencer de que denunciar sirve para algo. Y debería servir, pero no hay medios. Sigue sin haber medios para proteger a las víctimas reales. Y sigue sin haber un trabajo real para educar desde la base en igualdad y respeto. El respeto es algo que ya no se inculca. Sólo hay que ver cómo se dirigen los niños a sus padres y maestros. Cómo vamos a pretender que algún día se conviertan en adultos. Lo serán, claro, físicamente. Pero serán incapaces de comportarse como tales si no nos ponemos manos a la obra y educamos en respeto, igualdad y valores. El niño es niño y necesita un guía. No nos podemos olvidar de que para ayudarle a escoger su camino antes debemos mostrarle sus opciones.
En fin, que nos falta eficacia en el mensaje, ya sea a la hora de transmitirlo o a la hora de escoger qué emitir; y nos falta contundencia en la base.
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