domingo, 25 de junio de 2017

EPIDEMIA: VIOLENCIA DE GÉNERO




El signo mas dramático de la desigualdad entre mujeres y hombres, es sin duda la violencia  contra las mujeres.

Una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia física o sexual en el mundo.
La violencia contra las mujeres vulnera los  Derechos básicos de todos los seres humanos.

Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 5. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 16.3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

La violencia contra las mujeres se mantiene y se refuerza a través de los siglos, es un fenómeno con raíces culturales profundas, que se basan en una estructura de poder, que está en manos de los varones y en la desvalorización y sumisión de las mujeres.

Los datos nos indican que este tipo de violencia se produce cada vez en parejas más jóvenes, alertándonos sobre el hecho de que la mayoría de las relaciones violentas se gestan durante el noviazgo.

Tenemos la obligación de sensibilizar a las jóvenes, y a la población escolar sobre la importancia de algunos comportamientos  de discriminación   que han normalizado dentro de su vida.
Así mismo debemos sensibilizar a los jóvenes , y hacerles ver  su comportamiento violento y agresivo.
Existen muchos mitos que debemos desmitificar,  que alimentan la tolerancia social del maltrato.

Hablemos de alguno de ellos:

“A las mujeres maltratadas les gusta el maltrato o son tontas o algo conseguirán a cambio; si no se marcharían de casa o se separarían de su pareja de inmediato”.

Esto no es cierto, a nadie le gusta que le maltraten, muchas mujeres no pueden irse porque carecen de medios económicos, se sienten amenazadas y tienen miedo, y su autoestima es muy baja. El miedo las paraliza.

“Los maltratadores suelen ser personas que están mal de la cabeza y/o abusan del alcohol.” 

Un mito, que los psicólogos hace años que han demostrado que no es cierto.
Los maltratadores existen en todas las sociedades, son ricos, pobres, analfabetos, titulados, obreros, jueces etc. no suelen hacer demostraciones de violencia con los amigos, ni en el trabajo, es mas muchos amigos se sorprenden al saberlo.

¿Cuál es el punto de unión entre todos?  La desigualdad de género, la creencia de que las mujeres somos inferiores,  por lo que solo ejercen la violencia en casa, donde es el dueño y señor.

“Las mujeres maltratadas pertenecen a familias que tienen problemas económicos, sociales o son de determinados grupos étnicos.”

Cualquier mujer es vulnerable a ser maltratada, yo diría un poco mas: La mayoría de las mujeres hemos sido maltratadas psicológicamente alguna vez. No importa de que tipo de familia vengamos, lo que importa es que si el hombre con el que convivimos, o es pareja o es novio , cree que somos inferiores, y poco a poco desde el noviazgo va ejerciendo ese machismo que lleva inculcado desde pequeño.


“Los casos de maltrato son casos aislados y puntuales, no es algo que tenga que alarmarnos socialmente de forma especial.”

Nada mas lejos de la realidad, el maltrato es continuo, en lo que va de año en España han asesinado a 29 mujeres, y seguimos escuchando noticias , que dicen : “muere una mujer…” No muere, es asesinada.

El informe de la OMS del año 2013  ( Organización Mundial de la Salud) decía:

“El 30% de las mujeres de todo el mundo sufren violencia de género por parte de sus parejas y que el 35% la sufrirán, en la pareja o fuera de ella, en algún momento de sus vidas.” 

Estas cifras han aumentado considerablemente en estos cuatro años.



“Los malos tratos son incidentes por pérdida de control momentáneo.”

Un mito que a muchas mujeres les cuesta la vida, el hombre que maltrata una vez, lo volverá a hacer, una y otra vez.

No es que su pareja anterior sea horrible, como te puede hacer creer y que el pobre en un arranque de ira “puntual”…no nos dejemos engañar, a veces creo que las mujeres deberíamos hacernos amigas de las  ex y estas ser corporativistas y contarnos la verdad de su relación. Probablemente salvaríamos algunas vidas.

“Solo el maltrato físico es peligroso”

Esta es mi gran caballo de batalla. No suele empezar con el maltrato físico, suele haber un maltrato psicológico anterior, que no vemos, o que no queremos ver porque el amor nos ciega y es dificil aceptar lo que está pasando con la persona que amas.

El maltrato psicológico es el que va haciendo que nuestra autoestima baje, que nos separemos de nuestros amigos, que pongamos nuestra vida solo en manos de nuestra pareja, y estemos solas.

Al maltratador psicológico insulta y humilla y le basta una mirada para que la mujer actúe como el hombre quiere.
Las consecuencias del maltrato psicológico son tan destructivas como las del maltrato físico, nos van haciendo pequeñas, insignificantes ante el maltratador, y nos destruye poco a poco...Es el maltrato oculto y casi imposible de probar.

“Con el tiempo el maltratador puede cambiar y la situación de maltrato desaparecer.”

No es cierto, aunque nos cueste pensar que nos hemos enamorado de esa persona, no podemos cambiarla, al contrario, los malos tratos van en aumento, cada maltrato supone mayor peligro, cuanto antes se rompa con esta situación mejor.



“Es imposible romper con una relación de maltrato”.

Nada mas lejos de la realidad, hay muchas mujeres que han demostrado que se puede, hay que buscar ayuda, denunciar al agresor y tener confianza en si misma.

La denuncia es la mejor forma de parar el maltrato.

No es una solución sencilla, e intervienen muchos factores, por eso tenemos que seguir concienciando a la gente que denuncie, que no pase de largo ante la violencia, que nos preparemos en igualdad para ser capaces de ver y entender lo que a muchas mujeres les pasa en una sociedad machista….que pierden la vida.




viernes, 12 de mayo de 2017

LO QUE MAS DUELE



Una vez mas, un hombre por el odio que corría por sus venas ha sido capaz de asesinar a su propio hijo para castigar a su ex mujer.

Y una vez, si hablo de patriarcado, feminismo, lenguaje de genero, alguien con los ojos puestos en mi escrito creerá que son cosas diferentes, porque todavía no tenemos consciencia de la realidad que nos rodea.


Pero hoy, solo voy a volver a gritar ese BASTA YA, que parece que no basta, que parece que nos hemos acostumbrado a que cada dia sean más las  mujeres y los inocentes asesinados por sus parejas, ex parejas, novios ó padres.


La mayoría de las mujeres que sufren maltrato, si echan la vista a tras, casi son conscientes de cuando rozó su consciencia que ese hombre no era el indicado, pero esperamos, deseamos que ese “mal pensamiento se nos vaya”, y  que lo que sucedió ayer no volverá a pasar, y seguimos un poco mas, y tenemos hijos, creyendo que nuestra vida va a mejorar, por esa educación sexista que nos han trasmitido: se paciente, seguro que venia cansado, está mal visto que te separes….


El sigue, cada día, poco a poco, separándonos de nuestros amigos, de nuestra familia,  y poco a poco  vamos callando nuestro dolor y ellos van bajando nuestra autoestima hasta sentirnos nada, cansadas de escuchar “que harías sin mi” ,“ estas loca”, “no vales para nada”, “eres una vaga” .

Un día te levantas “fuerte” y decides denunciar, o decides sepárate, y empieza  el otro calvario, que son las instituciones, si el maltrato ha sido psicológico “solamente”, tienes que  demostrar,  demostrar, y demostrar.

Si has sufrido un maltrato físico, y tienes marcas, a lo mejor consigues una orden de alejamiento, y crees que vas a descansar pero no es así.

Los maltratadores siempre están a la vuelta de la esquina de tu casa, siempre atemorizadas pensando donde lo voy a encontrar  ó que es lo próximo que me va a hacer.

Y esa es su frase preferida, “te voy a dar donde mas te duele”....después de otras muchas.



Y tu que ya eres consciente de que tienes a un asesino rondando tu puerta, vas una y mil veces a ver si puedes intentar denunciar, o la psicólogo nuevamente, o al abogado otra vez….hasta que ves que las instituciones son la otra parte del maltrato.

 Y descubres que ese hombre no está loco, que piensa, premedita, y actúa y nunca se va a pegar un tiro así mismo, de desesperación, al menos no antes de dártelo a ti, o dárselo a sus propios hijos.

Y una vez mas, los jueces nos demuestran que no son conscientes hasta donde llega la  gravedad de sus juicios.

Por una parte a un buen padre, no le dan la custodia compartida “porque no están acostumbrados” y por otra dejan a los hijos con un maltratador “que si está demostrado.

¿Los jueces se leen los procesos ?¿Tienen tiempo para hacerlo?¿O tienen un secretario que los lee y decide por ellos?



¿Y ahora qué? Y ahora de que valió denunciar, de que valió todo lo dicen las leyes, si no terminamos de rematar la faena nunca???

¿Cuántas mujeres tendrán que morir cada día para que todas las administraciones actúen con severidad y cumplan los protocolos?

¿Cuántos niños y niñas  inocentes, tendrán que vivir aterrorizados, violados ó asesinados hasta que nos demos cuenta que tenemos que empezar a educar en igualdad?

Estamos cansadas de esta desproteción que sentimos, estamos cansadas de ser invisibles para esta sociedad, donde cada día una mujer es maltratada o asesinada en manos de su pareja.

Es hora de tomar las riendas con el rigor mas absoluto con estos delitos, que aumentan cada dia, que nos demuestran que el sistema  en estos momentos, está fracasando.

Señorías, a las mujeres y a nuestras hijas e hijos nos están matando como si nuestra vida no valiese nada, en pleno sigo XXI.

¿Desean ustedes volver a la invisibilidad absoluta de las mujeres como cuando éramos  cambiadas como el ganado o simplemente perdieron la conciencia de lo que vale la vida?


No nos dejaremos invisibilizar.

No dejaremos que nos pisoteen.

Lucharemos hasta el final por nuestra vida.

Queremos ver la cara de todos aquellos acosadores, maltratadores y asesinos de violencia machista.

Y seremos lobas si alguien quiere tocar a nuestros cachorros.

Lograreis que el odio y la rabia sea tan fuerte, que seamos capaces de asesinar, para prevenir que toquen a nuestros hijos y hacer nuestra propia justicia.

Porque como bien sabéis, nuestros hijos, es lo que mas nos duele.

¿Es eso lo que quiere la justicia?  Espero que no.




jueves, 14 de abril de 2016

Harta, muy harta

Cuando aun estamos digiriendo el asesinato de una joven, hoy este país tiene que lamenta uno nuevo, otro más. Y, mientras tanto, en las redes hay quien alimenta el micromachismo e incluso hay gente que hasta culpabiliza a las víctimas, como si de ellas fuese la culpa de serlo. 

Otros se suman a los minutos de silencio, mientras callan el resto del tiempo.

Incluso tuve que leer que las críticas a comentarios que se alejan de la equidad eran cargantes. Que hartaban. Esta es parte de mi respuesta a ese hartazgo leído en una red social:
"Harta estoy yo de la violencia de género, harta estoy del desprecio a la mujer, harta estoy de que nos digan que "las mujeres de hoy en día no aguantamos nada" (¿qué más quieren que aguantemos?), harta estoy de leer comentarios misóginos, harta estoy de sentencias que no responden al dolor social, harta estoy del techo de cristal, harta estoy de que una violación confesa se salde con una "pena" ridícula, harta estoy de políticas de desamparo, harta estoy de que sean ellas las que tienen que abandonar su casa y su vida para huir del terror, harta estoy de legislaciones a medias, harta estoy de comentarios que culpabilizan a las víctimas, harta estoy de comentarios que cuestionan a las víctimas, harta estoy de prejuicios previos, harta estoy de leer comentarios que quieren responder a la violencia con más violencia (en una espiral interminable), harta estoy de leer descalificaciones en lugar de argumentos, harta estoy de ver y escuchar aseveraciones xenófobas (los del Ku Kus Klan se tapaban la cara para hacer barbaridades. Ahora hay quienes prefieren mostrar vileza a golpe de teclado usando, eso sí, una foto inocua, que no sirva para identificarles), harta estoy de que se cimente el odio y todo lo que este conlleva como arma de "combate" (arma que no hace más que perpetuar las miserias de una sociedad podrida), harta estoy de que no se persiga esto de oficio, harta estoy de tantas y tantas cosas... 
Pero, desde luego, de lo que no estoy harta es de que las mujeres luchen. 
Lo lamentable es que no luchemos todas. Lo lamentable es que todos vosotros no luchéis a nuestro lado. 
Insistir en la lucha y criticar el micromachismo no es un modo de autobombo: es necesidad. 
Cuando nos están maltratando, cuando nos están matando, tenemos la necesidad de denunciar cada conducta reprobable, porque, lamentablemente, necesitamos estar continuamente en alerta, porque, lamentablemente, de cualquier lado nos puede venir un golpe, sea físico o moral. Un golpe, eso sí, por el hecho de ser mujeres. Ninguna de nosotras, por mucho que algunas se crean a salvo, está libre de llegar a ser víctima de violencia de género (el concepto es muy amplio) y ninguna de nosotras está libre de no ser consciente de que está siendo víctima del sexismo, porque el maltratador teje su madeja antes de descubrirse como tal. Y, por supuesto, despliega tal encanto con los de fuera que sus vecinos, normalmente, constatan que era una persona estupenda. De ahí la importancia de que en medios sí se recoja este particular. Cualquier persona, por maravillosa que parezca, puede ser maltratadora.
2016, lamentablemente, está siendo un año de récord. En tres meses y medio han sido asesinadas 25 mujeres (17 con la de hoy). Si las cifras siguen así, ¿sabéis a cuánto ascendería el cómputo a fin de año? ¿Creéis que resulta cansino que la sociedad busque cualquier medio para mostrar su desaprobación? 
El maltratador necesita saber que está en el punto de mira. La maltratada necesita saber que estará amparada. Pero, a día de hoy, las mujeres siguen pidiendo protección y no siempre la tienen. Otras ya ni siquiera la buscan (tal es su miedo, tal es el terror que viven a diario).  
Muchas acaban incluso por desarrollar enfermedades mentales (cómo no hacerlo bajo una situación de pánico cotidiana) y eso mismo, su dolor, es lo que hace que ni siquiera en su entorno cercano las crean. 
No es autobombo, señores míos, es necesidad. Necesidad de que nos oigan, necesidad de que se nos escuche, necesidad de concienciar. No me quiero poner en la piel del vecino de una mujer asesinada que escuchó cómo se quejaba y no decidió no meterse, no llamar a la policía. ¿Imagináis los remordimientos? 
Cargantes son, por tanto, los comentarios que califican de cansinos aquellos que van encaminados a la lucha por la supervivencia del 50 por ciento de la población mundial".

viernes, 4 de marzo de 2016

Una sociedad estancada en sus vergüenzas

El machismo se sirve de las redes sociales para continuar extendiendo una sinrazón que cosifica a la mujer al tiempo que exige al hombre representar un rol que lo deshumaniza
Las redes sociales parece que se han convertido en el paraíso para quienes defienden la desigualdad y la agresividad. Desde mensajes que exaltan la violencia de género a través de twitter o de facebook a convocatorias de un bloguero para, el pasado 6 de febrero, festejar el ultramachismo. Las marchas por la desigualdad, que se iban a producir en 43 países, fueron finalmente canceladas; pero el argumento para hacerlo fue que en ellas no se podría "garantizar la seguridad o privacidad de los hombres" participantes. Concluyo que, pese a las protestas multitudinarias, las mujeres continúan siendo para quienes pretendían participar de ellas ese atrezzo cuya violación, opinan, debería dejar de ser considerada como un hecho punible.

Pero el machismo no parte solo de grupos de hombres que no han logrado adaptarse al necesario devenir social y que se amparan en la colectividad para lanzar su proclamas misóginas, como ocurrió, por ejemplo, hace algo más de un año en un partido de fútbol. Ni siquiera se ciñen al ámbito de la publicidad más simplona, en la que el reclamo es la provocación y no la calidad del producto.


Anuncio censurado
Este anuncio en el que el reclamo es violentar a una mujer fue retirado en España, junto a toda su publicidad, por Dolce&Gabbana que quería, de este modo, "proteger su creatividad" ante el "clima de censura" sufrida en el país.


Sorprende hallar, también en las redes, las opiniones y consejos de algunas mujeres, que alientan un comportamiento de servidumbre: de conformismo con lo que, para ellas, haya estimado oportuno su macho alfa. Para ellas, la que accede al espacio público no solo ha de ser eficiente en su trabajo, sino que ha de continuar llevando en exclusiva el peso de su familia. Y a esta carga global la maquillan, llamando a quien la asuma "dueña" de su hogar.

Es lícito que abandone la esfera pública, puesto que su esfuerzo laboral no adquiere ni relevancia ni significado. De hecho, salarialmente rara vez se verá recompensado. Su eficiencia está en constante entredicho y, aunque pudiera ser mayor a la de otros compañeros, se presume que esta podría mejorar si no estuviese ocupada en tareas propias de su género. Por ello, no resulta extraño escuchar que las mujeres cualificadas son las más discriminadas en cuanto a retribución se refiere.

Tampoco es raro toparse con el menosprecio al que se somete a las que no toleran conductas, acepciones o lenguaje sexistas, y que, constantemente, reciben descalificaciones por parte de quienes son incapaces de hallar argumentos fiables y sólidos que sustenten sus teorías de persecución al hombre y a lo que este representa.

Pero, hay comportamientos de discriminación aun más evidentes: es terrorífico leer que, según datos de 2015, el 35 por ciento de las mujeres ha sufrido en algún momento de su vida violencia (física, sexual o ambas) por parte de su compañero sentimental o por parte de otra persona, algo estrechamente ligado la cosificación de la mujer, que continúa incesante. Muchas de las afectadas silencian aquello que las atormenta, pues o bien les avergüenza ser objeto o bien creen que serán tildadas de histéricas. Muchas consideran que son ellas las que han fracasado y a otras, desde su entorno más cercano, ni siquiera las creen, algo que contribuye a otorgar razones al que abusa. No hay que olvidar que, para muchos, el machismo está tan arraigado que ni lo perciben como tal.

Entre todas las víctimas, se hallan las que fueron progresivamente aisladas y de estas, algunas, demasiadas, jamás volverán a tener voz. Su muerte, eso sí, es el fin de su infierno.
Más de 835 mujeres perdieron la vida en España a consecuencia del machismo desde 2003
La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género dispone de datos desde 2003. Anteriormente, a lo sumo, se hablaba de crímenes pasionales, a los que se les rodeaba de cierto halo de romanticismo, de un "la maté porque era mía".

Del total cuantificado hasta la fecha, 59 mujeres fueron asesinadas en 2015; y, con ellas, 51 niños quedaron huérfanos de madre.

Datos del Portal Estadístico de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género
Datos, a 20 de febrero de 2016, del Portal Estadístico de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género

Pero la lacra del machismo teje su red día a día. Así, en 2016, los datos para la vergüenza hablaban a 20 de febrero, de diez víctimas mortales. Diez, en tan solo 51 días. Ocho fueron asesinadas en enero, al igual que ocurrió en 2003, 2011 y 2012. Pero, en 2006, la cifra fue incluso superior.

Datos extraídos del Portal Estadístico de la Delegación para la Violencia de Género
Datos extraídos del Portal Estadístico de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género
Desde 2003, el único mes para la esperanza, fue enero de 2009, cuando ningún agresor acabó con ninguna vida. No obstante, sí se registraron llamadas al 016 y, de estas, 6.010 fueron consideradas pertinentes.

El machismo se traduce en padres que entierran hijas, en hermanos que no vieron el sufrimiento hasta la despedida, en niños huérfanos, en amigas aisladas... Y acrecienta su virulencia en periodos vacacionales. Los más luctuosos, los referidos al estío (fueron tremendos junio de 2007 y de 2010; julio de 2010; y agosto de 2003, 2006, 2008 y 2014) y a diciembre (en 2004, 2008 y 2015 fue cuando se registraron más asesinatos).

Datos del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género
Datos, a 20 de febrero de 2016, del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género

Las cifras invitan a la desesperanza, especialmente cuando hablan de un aumento de este tipo de crímenes, pero es precisamente el goteo diario el que no nos permite el desánimo. Cada asesinato es un toque de atención, una llamada a la lucha al grueso de la sociedad.
Los informaciones que maneja el Gobierno no entienden de edades ni de procedencias, pero sí son consecuencia directa de la violencia que día tras día sufren centenares de mujeres en este país.

Pero no todas las que la padecen piden ayuda, ni siquiera ante su entorno más cercano. Solo 165 de las 835 mujeres asesinadas desde 2003 habían denunciado a su agresor y en 200 casos no consta si lo habían hecho. Esto se repite en los últimos catorce meses: solo trece de las 59 víctimas mortales en 2015 y solo dos de las diez asesinadas en 2016 habían denunciado ser objeto de maltrato.

De las denuncias presentadas en 2015, nueve fueron efectuadas por la propia víctima. Las otras cuatro fueron presentadas por terceros. A estas trece peticiones de ayuda, se sumaron en 2015 las 81.969 llamadas al 016 que fueron calificadas el pasado año como pertinentes.

Llamadas pertinentes, desde 2007, al teléfono de ayuda 016, según los Datos del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género
Llamadas pertinentes, desde 2007, al teléfono de ayuda 016, según los Datos del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género

Del total registrado en 2015, 21.470 llamadas fueron efectuadas por familiares o allegados y 2.047, por otras personas. Las restantes peticiones de ayuda se hicieron a iniciativa de la víctima.

Así las cosas, el total de denuncias cuantificadas en 2015 fue de 96.021, cifra que se sitúa por debajo de las que se tramitaron en años precedentes.

El primer paso en firme para erradicar esta lacra se dio el 8 de octubre de 2004, cuando el Congreso aprobó por unanimidad la Ley Integral contra la Violencia de Género (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género). Ese mismo año, 72 mujeres perdieron la vida a manos de alguien que, seguramente, les había dicho uno y mil "te quiero". No consta si alguna de ellas había interpuesto denuncia.

La aprobación de la nueva ley, en la que por fin se definía violencia de género, supuso una bajada en la cifra de mortalidad, pero, tras esta, se sucedieron varias subidas consecutivas. El año más aciago, 2008, cuando a 76 familias les arrebataron a sus hijas, a sus nietas, a sus abuelas, a sus hermanas, a sus primas, a sus sobrinas; cuando a decenas de niños les dejaron sin madre.

La crisis supuso una bajada en el número de denuncias, pero no en el de mujeres que malviven aterradas, presas de la inseguridad que les provoca salir a la calle o incluso permanecer en sus casas, haya o no orden de alejamiento, y convivan o no con su agresor. Y, así, lejos de ser un refugio, hasta el hogar se transforma en cárcel.

Miles de mujeres ni siquiera se reconocen como víctimas, sino que se resignan a perpetuar comportamientos aceptados socialmente en un pasado que aun semeja reciente; a ser presas de los dictámenes de una tradición en la que a la mujer no le estaba permitido comandar su vida. Otras, lo asumen como parte inherente al amor y confunden control con cariño, mimo o atención.

Aterra ver que parejas jóvenes, presuntamente educadas en la igualdad, aceptan roles de posesión y sumisión y, aunque muchos ni se percaten, otros sí son conscientes de representarlos.

La agresividad comienza por un reproche o un consejo, hasta que poco a poco el maltratador se hace con la voluntad de su víctima hasta anularla. Y el despertar llega a veces tarde, con daños muchas veces irreversibles para las víctimas y con daños, también, colaterales. De ahí que se insista en la concienciación hacia la denuncia del maltrato, sea o no propio, para no tener que lamentar la quietud ante lo que, a priori, podría considerarse exclusivo del ámbito doméstico. 

El año pasado, por primera vez desde 2008, aunque descendió el número de denuncias, se produjo un repunte significativo en el número de llamadas de auxilio. Pese a ello, los cobardes que solo saben expresarse a través del lenguaje del terror, continuaron golpeando, zahiriendo, algunos matando. En cualquier caso, como apuntaba Marina en Salvados, miles de mujeres sí han logrado salir del infierno. Son las supervivientes, el ejemplo de que sí se puede salir del infierno y de que sí se puede, poco a poco, ir curando todas las heridas.

En España, Polonia, Austria, Chipre y Croacia, somos las afortunadas de Europa, pues se presupone que hay una menor incidencia. Pero se desconocen las cifras reales de mortandad en el continente a causa del machismo. En todo caso, la violencia de género sigue siendo la principal causa de muerte de las mujeres en un mundo en el que se hacen oídos sordos a los sometimientos más atroces.

El camino hasta que ni una más sufra de esta violencia continúa siendo muy largo, angosto y empinado, pero ya se han dado pasos. No se pueden escatimar esfuerzos de acción y concienciación para, con ellos, seguir avanzando.