sábado, 25 de abril de 2009

Millonésima vez.


Abrió lentamente los ojos. Notaba que le pesaban. Hacía calor, gotas de sudor le corrían por la frente.
Parpadeó para ver mejor. Se notaba relajada a pesar de no recordar mucho. Se había quedado dormida en el suelo. Lo sabía ahora porque fue lo primero que vio. La noche había sido movida. Mucha pasión. Una prueba de ello fueron las copas de vino que habían en la mesa. No encontraba la botella.
Seguía sin moverse. No le apetecía. Se encontraba bien así. No recordaba tener un collar de esmeraldas. No. Ella no se lo podía permitir. Y él nunca le regaló algo así. Pero divisó esmeraldas esparcidas por el suelo...De diferentes tamaños. Alguna estaba manchada de vino. Del color de la pasión. El rojo. Seguro que en el deseo de la noche se le rompió el collar cayendo al suelo. Qué importaba eso ahora. Nada.
Se quedó dormida. Estaba cansada. Tremendamente cansada.
Cuando despertó al cabo de las horas, recordó.
Las gotas de sudor no eran tales. Eran gotas de sangre. De una herida en la cabeza. No recordaba nada al principio por el golpe en la cabeza. La noche había sido movida, pero no por la pasión del amor. Fue por la pasión del odio. La botella no la veía porque fue con lo que él la atacó al principio. Se la rompió en la cabeza. Las esmeraldas que ella veía eran trozos de la misma botella que cayeron al suelo. Nada de manchadas por el vino. Era su propia sangre. No podía moverse. La paliza que él le dio fue mala, tanto que estaba tirada en el suelo tetrapléjica y ella todavía no lo sabía. Fue entonces cuando despertó. Despertó y empezó a vivir su siguiente pesadilla: la de la vida en silla de ruedas. Si es que alguien se daba cuenta de que estaba allí, tirada en el salón de una casa de campo en las afueras de la ciudad. Totalmente incomunicada. Sola. Y todo porque él, por millonésima vez le pidió perdón con una cena romántica en un sitio romántico. Y ella lo perdonó.Por millonésima vez.
Foto del Flickr. Autor: Alfredo Lietor.

11 comentarios:

Markesa Merteuil dijo...

Por qué creemos que cambiará? A qué vienen tantas oportunidades? Nos han educado mal. :-(

€_r_i_K dijo...

Y de nuevo la ceguera que atempora en los Corazones que siguen Amando....


Abrazos....

Mar dijo...

Un relato muy real y triste, dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, que triste pero que cierto...

Besitosssssss

Caco dijo...

En estado de vulnerabilidad es fácil caer en la ilusión de que todo mejorará.
Podrían publicar textos teóricos en este blog, sobre feminismo y teoría del género. Sería interesante.

Saludos_!

Markesa Merteuil dijo...

Por supuesto, Caco. Tod@s estáis invitad@s a hacerlo. En la columnita de la derecha hay algunos links a artículos escritos por expertos. En el blog se aceptan desde aportaciones teóricas que cuelguen los autores hasta experiencias personales o incluso aportaciones artísticas que evidencien nuestra lucha contra la violencia.

Lilith, la Eternamente Libre... dijo...

Yo antes cuando veía casos asi pensaba "que vieja tan mas pentonta", pero al ir creciendo, conociendo, estudiando, leyendo, he aprendido que la dependencia y codependencia emocional son tremendas, y hacen que muchas personas estén en relaciones de este tipo. llegan a los golpes, al insulto, hasta acabar a la tumba.

el Gato Negro dijo...

Un saludo

Desde hace unos meses, yo y otros dos amigos, estamos llevando a cabo un proyecto. Dicho proyecto consiste en la elaboración de una comunidad literaria independiente, un rincón en el que cualquiera pueda expresarse y de cualquier forma: relatos, poesía, etc. La idea de la que surgió y de la que aún se sigue sustentando, no es solo esa expresión, anteriormente mencionada, sino el mestizaje: que lo que yo escriba puede servirle a otro de aprendizaje o si más no, pueda aportarle alguna idea y viceversa. Por ello, les invito a todos aquellos que quieran participar en la redacción a que envíen un mail a lagacetademedianoche@gmail.com, citando el correo electrónico de la cuenta blogger, a la que deberá enviarse la invitación.

Atentamente,

El Gato Negro

Natacha dijo...

Buff, qué mal rollo.
Hay que dejar de perdona algún día, ¿no?
Un beso, cielo.
Natacha.

Marga dijo...

Que relato, más escalofriante!
y que real se ha expresado,
con que palabras, más acertadas.
Mi enhorabuena, por la calidad
del texto, y ojala que algún día
todo esto se pare, y no volviera nunca más a ocurrir.
____Un beso

ANITA dijo...

Hay que estar con las víctimas para saber y comprender porqué perdonan y vuelven a caer. A veces es tan grande la sensación de nulidad de la persona que un lapsus de su recuperación mental, llega el salvaje y la lleva a su terreno.

El relato que acabo de leer me ha traído una sensación amarga.

Kim Basinguer dijo...

¿Qué corazón tan blando, tan lleno de amor tenemos las mujeres, que siempre creemos en la posibilidad de que ellos van a cambiar?
¿Qué tendrán ellos en el sitio del corazón que siempre nos siguen vejando y maltratando sin ningún cargo de conciencia?