Ojalá que gritos como el de hoy, mueran.
Ojalá que no haya que gritar nunca más un NO rotundo a la violencia de género.
Ojalá que nadie tenga que dudar jamás del querer de su amad@.
Ojalá nadie más se limite a sobrevivir con miedo.
Ojalá cejen los insultos.
Ojalá mueran los menoscabos a la autoestima.
Ojalá se paralicen las más manos que zarandean, que golpean, que marcan, que dañan.
Ojalá el puño se abra en caricia.
Ojalá el mordisco se torne beso.
Ojalá...
Ojalá la mirada no vigile cargada de celos.
Ojalá la palabra se torne en aliento.
Ojalá el empuje sea sólo de ánimo.
Ojalá...
Ojalá que gritos como el de hoy, mueran.
Porque está prohibido callar, porque está prohibido mirar a otro lado, porque está prohibido hacer oídos sordos, porque está prohibido consentir que nos humillen, porque está prohibido animar a la sumisión, porque está prohibida toda imposición, ya que ésta sólo deriva en miedo, odio, rencor, asco...
Ojalá que conmemoraciones como la de hoy*, mueran; y lo hagan soterradas por afectos, por respeto, por solidaridad, por apoyo, por fuerza...
Ojalá que nadie tenga que gritar de nuevo un NO rotundo A LA VIOLENCIA. NO A NINGÚN TIPO DE VIOLENCIA. CON LOS VIOLENTOS, TOLERANCIA CERO.

*Fue escrito y publicado el 25 de noviembre de 2008




