miércoles, 23 de abril de 2008

Maltrato


Creí que vosotros me importabais, porque yo os importaba, porque sí, porque todos nos debemos algo, ¿no? Pues no, no me importáis. En absoluto. Ya no. Me han tenido que salir alas en los brazos para salir volando, yo sola, para esconderme de él muy lejos de allí. ¿Por qué me tenía que ir yo? ¿Por qué, si yo no hice nada? ¿Por qué, si no era yo la que golpeaba hasta que no hubiese un fin? La sociedad me habéis castigado. Él me pegaba, me azotaba fuerte en todo mi cuerpo. Y mi alma que también se iba en cada puñetazo. Pero la sociedad también habéis hecho lo mismo, también me habéis maltratado. Os necesitaba cuando estaba sola, y no estabais. ¿Por qué? Ahora, he tenido que recoger el testimonio de vuestro castigo, como un condenado a muerte que además de serlo le apuntan con el dedo. ¿Que no es castigo? ¿Que no es condenarme el quedaros callados como lo habéis hecho, el no tenderme una mano? Sí, sí que lo es.
La margarita por fin se desojó. “No me quiere” para siempre. Ya está bien de creerle, de creeros a vosotros que me habéis enseñado que tengo que ser una mujer que aguante.
Es mentira. Quiero volar.

8 comentarios:

BELMAR dijo...

felicitaciones por la iniciativa!

Veca dijo...

Precioso relato, aunque duro, duro como la vida misma.

Es verdad que a veces no hacemos nada porque "son cosas de pareja", por eso la educación es tan importante.

@ngelito dijo...

Una realidad que vivimos de cerca y poco hacemos por cambiarla. Que tristeza me dá ver tanta desigualdad, falta de respeto, humillación, violencia y poco amor hacia nuestros semejantes.

Saludos.

keive dijo...

lo primoridial es cambiar la educación de los niños. Por que a un niño se le educa de diferente forma que a las niñas? por que las niñas tienen que ser más dóciles y sufridas y estar condicionadas por su físico o por su forma de vestir? esto lo que provoca es que su autoestima se vea condicinada por aspecto externo más que por ellas mismas. Su estado de ánimo, su seguridad dependen del hombre que estea al lado, aunque las humille y las golpee. Dos amigas mias son víctimas de malos tratos, mujeres inteligentes, con respaldo familiar, amigos y con estudios. Con ellas es un constante ir y venir, lo dejan pero luego vuelven, son conscientes que eso no es normal; pero cuando sus novios aparecen en escena lo dejan todo por ellos. Me siento frustrada, no se que hacer para poder ayudarlas. Necesito ayuda !!!

Gracias

Kim Basinguer dijo...

La dureza de las palabras no son nada comparadas con la realidad aplastante, esta sociedad que cree que los malos tratos forman parte de "la intimidad del hogar" y callan.

irene dijo...

Hay que hacer algo, es urgente hacerlo para que dejen de existir los maltratos, nadie debe callar, pero menos que nadie, las víctimas.
Un abrazo.

Markesa Merteuil dijo...

El caso, Irene, es que muchas veces las víctimas no son conscientes de serlo, por muchos golpes que reciban. El menosprecio que se tienen, merced a las humillaciones continuas y el "sólo yo te quiero y soporto que seas tan inútil (o el calificativo peyorativo que emplee el maltratador en cada caso)", le hace dudar no ya de si es normal el trato que recibe, sino de si ella ha hecho algo para merecer esa actitud. Y agradece hasta el límite cualquier muestra de afecto, porque cree que es tan horrenda (como persona) que no merece ninguna muestra de cariño. Y las de los amigos, familiares... ya se encargará su verdugo de decirle que son falaces o de explicarle que en cuanto descubran cómo es la dejarán de lado.

Ellas callan precisamente porque muchas de ellas no saben que son víctimas, otras lo hacen por vergüenza, otras por miedo, otras por desesperación. Por eso queremos gritar en su nombre, por eso no queremos olvidar que todos merecemos un trato digno, igualitario, amable...

Markesa Merteuil dijo...

Keive... les han enseñado a ser así, les han enseñado que si son víctimas es porque algo están haciendo mal, la culpa es (según la sociedad que las ha hecho crecer con esa mentalidad) de que ellas no saben cómo llevar a sus hombres... ¿Ayudarlas? Es muy difícil. Demasiado. Lo único: ayudarlas a ver que hay otra vida, que las mujeres tenemos unos derechos y que a nadie le deberíamos dar potestad para quebrantarlos. No creo que sea tarde para ellas. O al menos eso espero. Pero seguimos, como bien dices, educando en el machismo. Y ése es un problema enorme, porque la educación no se limita a la escuela, sino que se abre al entorno y es mediatizada por la familia (en muchos casos prejuiciosa).